Xavier
Fernández
Una joven tarraconense que enseña en la Universidad
de California. Una reusense que recaló en París para luego irse
a vivir a Australia. Una mujer natural de Flix que emigró a Argentina.
Y otro reusense que se fue a México. Son algunos de los tarraconenses del
extranjero que se reunirán a partir de hoy en la cuarta 'Trobada de Comunitats
Catalans d'Arreu del Món', que se celebra en el Palau de Congressos de
Tarragona entre hoy y el jueves.
Todos ellos pertenecen a alguno de los 117
casales catalanes que se desperdigan por el mundo. El objetivo de la reunión,
a la que asistirán 250 personas, es compartir experiencias y mejorar la
gestión de las entidades, que cuentan con el apoyo de la Secretaria d'Afers
Exteriors de la Generalitat de Catalunya. El congreso será inaugurado esta
mañana, a las 9.30, por el vicepresidente de la Generalitat, Josep Lluís
Carod-Rovira.
Medio mundo desde TGN
A sus 28 años, Belén
Vicéns se ha recorrido ya medio mundo. Nació en Tarragona, pero
su familia se mudó a Reus. De Reus se fue a estudiar a la Autònoma
de Barcelona. Escalas locales antes de recorrer Marruecos, Portugal, Túnez,
Líbano, Jordania, Palestina...Y de asentarse en Estados Unidos, donde es
estudiante de doctorado y ejerce de profesora ayudante en la Universidad de Los
Angeles.
Belén no echa de menos Reus pero sí a sus personas cercanas:
«Después de unos años viviendo en Los Ángeles me he
dado cuenta de que las relaciones entre compañeros de clase o entre colegas
son más distantes allí. Quizá se deba a que la universidad
es harto competitiva y el espíritu de superación afecta a las relaciones
entre compañeros, porque al fin y al cabo, los compañeros de clase
no dejan de ser rivales académicos».
Rivales pero eficaces. ¿Qué
anécdota destacaría Belén de EEUU?: la puntualidad. «Las
reuniones o comidas o cenas de trabajo no sólo comienzan a la hora exacta
en que se convocan sino que acaban al cabo de una hora escasa. Eso de encender
el cigarrillo y pedir los cafés para la tertulia de después de comer
es totalmente inaudito. No sólo porque está prohibido fumar sino
porque la tertulia les resta productividad. La idea de estar allí simplemente
charlando incomoda a los estadounidenses, les parece una pérdida de tiempo»,
dice. Belén enseña «Introducción a la comunicación
interpersonal y mass media» en la UCLA.
Vida a marcha lenta
'Fast
life' en EEUU. Todo lo contrario que en Australia. Así lo explica Antònia
Ciurana, una reusense de 78 años: «La vida en Australia es a marcha
lenta si la comparas con el bullicio de Europa. En las ciudades vive poca gente.
La mayoría de australianos reside en casas rodeadas de jardines. Esto hace
que en los barrios haya poco aglomeración». Sin embargo, en Melbourne,
donde reside Antònia, se sigue el modelo de vida europeo: «La cocina
mediterránea está de moda y se la considera muy sana. En todos los
supermercados encuentras aceites de Borges y otras marcas del Camp de Tarragona.
Los cavas son muy conocidos», dice.
Antònia se marchó en
1959 «simplemente porque tenía ganas de viajar». Ella y su
hermana se fueron a París. Antònia se casó en la capital
francesa y luego decidió irse a Australia en 1967. La acogida fue buena:
«Los australianos te hacen sentir bien desde el principio, no importa a
qué condición social pertenezcas», explica.
Como Belén,
Antònia tampoco sintió nostalgia: «En Melbourne siempre me
he encontrado a gusto. Curiosamente el clima es muy parecido al de Reus. Aunque
cada año tenemos días de calor extremo, pero no duran. Si durasen
no se podrían aguantar».
Tiempos difíciles
Si
los padres de Xavier Torroja dejaron Reus cuando Xavier aún no había
cumplido cinco años (ver entrevista de la página 7), los de Maria
Dolors Torres abandonaron Flix cuando ella tenía seis. Era 1961. «Mi
padre suele recordar que eran tiempos muy difíciles. Tenía varios
trabajos y apenas sobrevivíamos. Un tío, hermano de mi padre, viajó
primero a Argentina y al ver las notables perspectivas laborales, en particular
para la especialidad de mi padre (técnico en electricidad), lo convocó
y así con mi familia abandonamos Flix».
Dolors sí sentía
añoranza: «Mi adaptación fue perfecta, pero mi familia añoraba
su tierra pese al éxito laboral y económico que logramos en Argentina.
El país era y sigue siendo acogedor, pese a que algunas cosas han cambiado».
El
único problema que tuvo Maria Dolors fue el idioma. Sólo hablaba
catalán. «Cuando llegó el momento de ir al colegio no entendía
nada de lo que me decían. Por lo tanto era un llanto cada vez que mi mamá
me dejaba en la escuela. Tenía una maestra muy buena y yo en matemáticas
estaba adelantada con respecto a los demás, por lo que me felicitaba por
todo lo que yo hacía y me sentía reconfortada. En los recreos me
iba corriendo al lado de mi hermana, dos años mayor, casi como una protección.
Hasta aquí nada de integración», recuerda Dolors.
Pero
las cosas mejoraron: «Unos pocos días después mi maestra me
dio una sorpresa, pues me sentó con una niña que se llamaba igual
que yo: María Dolors (Dolores en castellano), que era nieta de catalanes
y entendía todo lo que yo le decía. Desde ese día puse mucho
empeño en aprender castellano con mi traductora al lado. Enseguida lo logré».
Maria
Dolors, Antònia y Xavier llevan ya años fuera de Tarragona. No es
el caso de los 1.624 tarraconenses que se marcharon al extranjero, según
los datos del INE, entre 2002 y 2006, última fecha disponible.
Mayoría
de mujeres
El destino favorito de estos nuevos 'emigrantes' es la propia
Unión Europea (678), seguido del resto de Europa (488). El INE añade
dos tarraconeses que partieron hacia «continente desconocido». De
los viajeros del último año (330 en 2006), la mayoría son
mujeres (172, un 52%). Durante todo el siglo pasado, fueron 62.000 tarraconenses
los que emigraron al extranjero, como Maria Dolors, Antònia y Xavier. De
aquellos 62.000 la mitad volvieron a Tarragona.
No es el caso de Dolors, Antònia
y Xavier. Se quedarán en sus países de acogida. «Mi vida ya
echó raíces en Argentina»... «Nuestra casa es ahora
Melbourne, donde están nuestro hijo y nuestro nieto»... «Me
formé allí. Mi vida está en México»... dicen.
Pero, ahora, al menos por unos días, han vuelto a casa.